Desde hace unos años, venimos luchando por las mejores en las condiciones en el centro de discapacitados de mi hermana, centro dependiente de la diputación.
A raíz de la observación de lagunas en cuanto a material y personal, mi padre decidió re-fundar una asociación de padres que ya había caducado. Son muchas las reuniones y trabajo, tanto con respecto al centro como con respecto a los propios padres (hay algunos que parecen poner más trabas que ayudas), para la mejora de ciertas condiciones que veían, y no sin razón, desfasadas, insuficientes para atender de la mejor manera a los usuarios del centro. Finalmente, ante la impotencia por la increible opacidad del centro, y por la ridícula lentitud de los procesos burocráticos en la Administración, decidieron pedir el cambio a otro centro. Afortunadamente ha habido suerte y se ha concedido.

Pero no me enrollo. Ya hablaré de eso otro día. Vengo a dejar un artículo escrito por mi padre sobre la situación, aún peor, de otro de los centros de discapacidad de Málaga. La imagen que encabeza esta entrada, aunque no trate el mismo tema, me parece representativa del mensaje.

IMAGINE

Desde finales de Febrero hasta el 14 de Junio de este año, el estado de las instalaciones del Centro de discapacitados psíquicos Guadalmedina se convirtió en el tema de discusión más escandaloso entre los partidos políticos locales.

Los principales contendientes han sido el PP y el PSOE. 
El bloque socialista argumentaba que pesan sobre el Centro, auditorías ocultas, deficiencias higiénico sanitarias en las instalaciones, y falta de personal técnico.
Los populares se defendían negando todas las acusaciones.

El debate concluyó con el PSOE pidiendo la dimisión de la diputada de Servicios Sociales y centros Asistenciales de la Diputación , la cual a su vez acusaba a los socialistas de hacer política inmoral con los más necesitados.
La verdad nadie la sabe. La atmósfera política ha quedado enrarecida, y se ha perdido la confianza de los familiares de los usuarios en las centros asistenciales.

La dejadez en la gestión de los responsables del Centro , si se demuestra que la ha habido, es injustificable y la han sufrido los verdaderos inocentes de nuestra sociedad, los que no pueden defenderse, reclamar derechos ni manifestarse.  Y si no habido negligencia y se ha empleado la difamación, es decepcionante contemplar cómo los políticos, perdido el norte de su auténtica misión, se deshonran entre sí en un triste espectáculo.

Ante esta penosa situación, recordé las palabras de María Zambrano sobre la democracia: “Si se hubiera de definir la democracia, podría hacerse diciendo que es la sociedad en la que no sólo es permitido, sino exigido, el ser persona.” Y sentí que nos queda mucho camino para llegar a esta democracia.

SER PERSONA y democracia es una combinación que muchos consideran una utopía, pero yo creo en la necesidad de la utopía. Y recordando la invitación de John Lennon a soñar, te invito a que imagines y sueñes conmigo , aunque sin música:

Imagina que los políticos descubrieran que además de dirigentes son servidores, y que sus prioridades en la tarea política han de ser las prioridades de los ciudadanos a los que gobiernan.

Imagina que los políticos sintieran, verdaderamente, que las personas con discapacidad tienen plena dignidad como PERSONAS y como ciudadanos.

Imagina que los políticos asumieran la responsabilidad moral que tienen hacia estos centros de discapacitados y mayores, fueran celosos vigilantes de su funcionamiento y los dotaran de los recursos necesarios.

Imagina que los políticos coincidieran en que los servicios sociales, deben prestarse siempre con absoluta prioridad, dignidad y eficacia, independientemente de quien gobierne.

Imagina como funcionarían estos centros, si alguno de los integrantes de la primera línea de la clase política malagueña, tuviera un familiar o un hijo en cualquiera de ellos.

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