Hace un par de horas. Discutíamos mi padre y yo por un tema. Le digo que bajara el tono. Me suele decir que no es que se cabree, sino que habla así, con el fragor del debate. Al poco tiempo, Sara intenta agarrarlo con la mano.
Ya no queda hay duda: se ha excedido en el tono.

Digo esto porque es algo habitual que Sara se sienta incómoda con los cambios. Y uno de ellos es el que se produce con las discusiones. Se da cuenta perfectamente de cuando alguien eleva el tono de voz, y se lo reprocha a su manera. A veces, eso sí, de forma algo brusca.

¿Ves? Ella sabe bien quien ha iniciado la discusión, le decía medio en broma a mi padre.

Algo relacionado podemos ver cuando están de visita mis sobrinos (son muchas) y la lían más de la cuenta. Ella se lo hace bien por las buenas o por las malas. Algún disgustillo hemos tenido en este último caso.

Y es que, si algo cambia en el entorno, parece que ella es un buen termómetro. Lo expresará de una manera u otra. Sólo hay que estar atento :p

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