Raúl participando en un juego grupal con otros chicos, David en la piscina tratando de tirar la pelota a la perra de la terapia asistida con animales,  los padres de Raúl en vela casi toda la noche por los severos problemas de sueño de este, David focalizando su atención en un objeto luminoso del aula de estimulación multisensorial, la madre de Raúl contando su experiencia en lo que parece un grupo de autoayuda, David y su madre jugando retorciéndose en la arena de la playa, el padre de Raúl aseándolo y mostrándole amor por los cuatro costados, la madre de David explicando cómo ‘hacerse cómplice’ de sus obsesiones para lograr llegar a él, a ese interior tan aparentemente hermético en ocasiones. Miradas de curiosidad en los chicos del entorno, miedos y preguntas en los padres. Preocupación por el futuro. Elocuencia y creatividad para estimular y entretener. Emociones variables, a flor de piel.

Diferentes escenas de este docuficción, como etiquetaba su propio director en la presentación, que nos muestra lo que pretende reflejar un poco este blog: el día a día de lo que supone vivir  desde la óptica de la discapacidad. Parte de la observación de diferentes situaciones cotidianas, y logra meterse en la piel de la familia y su rutina diaria.

Fue expuesta este pasado viernes en el teatro Echegaray, dentro del Festival de Málaga. Raúl y David, con parálisis cerebral (entre otras cosas) el primero, y autismo el segundo, eran los protagonistas. A uno de ellos incluso lo tuvimos la sala, haciendo los honores en la presentación, junto a su familia y al director.

Para todo aquel interesado en vivir un rato de dentro en este mundo, en ponerse en el lugar de estas familias, es recomendable echarle un ojo.

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