…que cantara Chayanne. Lo que no mola es ser toreado. Expresiones de broma aparte, esta entrada es en parte continuación de la anterior. Es más breve, pero la hago aparte para no alargar mucho la otra y que no salga un tochazo.

Venía hablando de cuando no sirve lo que suele servir, en concreto en el ejemplo de la situación de salir de casa. Decía que esto es muestra de su enorme variabilidad.

Pues bien, ante esta variabilidad es fácil sentirse toreado. Ante esto, determinación. Podemos tener paciencia debido a sus cambios ‘de serie’, por supuesto. Ya que no creo que esté en su voluntad estos cambios. O al menos no totalmente.  Pero eso no quiere decir que debamos estar permanentemente receptivos a cualquier cambio. Más que nada, ahora sí con sentido común, porque es agotador para cualquiera.

Paciencia, sí. Pero también determinación. Siguiendo con el ejemplo que venía tratando, sobre salir de casa: ha habido veces en las que se negaba, esperábamos, al tiempo decía que sí que salía, luego mientras se la vestía volvía a decir que no, y luego se volvía a luchar con ella por el ‘sí’. No, llegado un momento, ante esta variabilidad, es entendible sentirse agotado y oye…otro día será. Sin más.

Como siempre, depende de las circunstancias. Como todo. Pero creo que es una frustración en la se puede caer. Así que no está mal señalarlo también como apunte.

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