Sara ha tomado a lo largo de su vida una variedad amplia de medicamentos, principalmente para luchar contra sus resistentes convulsiones epilépicas, aunque también dirigidos a atenuar sus problemas de comportamiento en forma de respuestas agresivas en ocasiones. El neurólogo va cambiando la medicación cada cierto tiempo, para ver si otros medicamentos consiguen controlar mejor una epilepsia que siempre ha estado presente. También para sortear los efectos secundarios de algunos de ellos. Por ejemplo, y hablando de memoria, recuerdo el Depakine (valproato) el Tegretol (carbamazepina), o la Lyrica (pregabalina) también anticonvulsivantes. Algunos de esos aliados que pasaron a mejor vida.

Los medicamentos que toma hoy día son:

Zonegran- Anticonvulsivante

Noiafren- Ansiolítico y anticonvulsivante

Risperdal- Antipsicótico. Por sus efectos en conducta agresiva.

Uno de los efectos secundarios más visibles que ella tiene ahora es el leve movimiento involuntario de los labios, como un tembleque. Es lo que se llama discinesia, y ocurre por la ingesta de antipsicóticos. Aunque, al menos, el Risperdal está encuadrado dentro de un tipo de antipsicótico (los atípicos) que generan menos efectos secundarios que los tradicionales. La farmacoterapia también va variando a lo largo de la vida y, en el futuro, previsiblemente, se seguirá probando con nueva medicación en busca de algo que le pueda funcionar mejor.

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