Su andar es poco discreto. Bom bom bom.
Su falta de equilibrio y su elevado peso hace que marque mucho los pasos y que nadie dude que se son los suyos. Empiezan a cerrarse puertas. A escucharse el sonido del agua de la cisterna. La tapa del váter se cierra de golpe, también con un sonido fuerte. Ya si que no hay duda: está en uno de sus paseos de comprobación (de andar por casa, nunca mejor dicho). Estos paseos aparecieron hace poco, unos años.

¿Qué hace en estos paseos?  Pues recorre toda la casa, poniendo algunas cosas en el lugar que ella cree correcto que estén, y realizando pequeños rituales como los que he comentado de tirar de la cisterna, cerrar puertas, meter cosas en cajones, etc.

¿Cuando ocurren? Pueden ocurrir en casi cualquier momento. Pero hay una situación en la que se da siempre: cuando no están mis padres, que es cuando se pone más tensa.

¿Cómo actuar? A veces puede resultarnos un poco molesto, pero realmente no tiene por qué ser algo negativo si está medio controlado. Es decir, si no sucede en una frecuencia excesiva, si no hay peligros para ella, etc.

En personas con demencia, los ‘vagabundeos’ (así llaman al andar desorientado y sin propósito que tienen) se permiten mientras se de en condiciones controladas, ya que tiene incluso beneficios:  mantener la actividad física, reducir la tensión, combatir el aburrimiento. Aunque los paseos de Sara no creo que sean ese tipo de deambulación exactamente, los efectos positivos los comparte.

Estirando un poco esta última pregunta, Cohen y Mansfield (2001) plantean 3 modelos para explicar la conducta de deambulación, y cómo actuar en base a ello. Los expongo muy brevemente:

  1. Modelo de necesidades insatisfechas. Necesidad de la persona por satisfacer sus necesidades sensoriales, motoras y sociales. En base a este modelo, para prevenir la deambulación deberíamos estimularlos sensorialmente, facilitarles áreas donde hagan actividad física, o favorecer su comunicación con nosotros y con otras personas.
  2. Modelo conductual o de aprendizaje. Asume que la conducta de deambulación se mantiene porque es “premiada” con nuestra atención. Se propone premiar conductas alternativas, como puede ser permanecer sentado dedicado a otras tareas.
  3. Modelo de umbral de estrés reducido. Desde este modelo se cree que es determinante el estrés, y por tanto podríamos ayudar con técnicas de relajación y reducción de la estimulación ambiental.

Como puede verse, hay posibles causas diferentes, algunas hasta en sentidos opuestos. Dependerá del caso individual. E incluso, en la misma persona, dependerá de la situación. En el caso de Sara, por ejemplo, creo que a veces puede deberse tanto a la necesidad de estimulación, como, en otras ocasiones, a la tensión que puede tener al sentir que algo no le cuadra. Importante también aquí el papel que juega la deseada invariabilidad del medio que tiene.

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