De esta guisa me la encuentro. Y es que este ha sido uno de sus intentos más exitosos de excursión nocturna. Sí, sí, se ha levantado de la cama, ha cogido sus bártulos (inseparable mochila, allá donde vaya), ha ido hasta la entrada, ha abierto la puerta, y en esta posición estaba en el rellano. Una rebelión en toda regla, oye. Menos mal que he escuchado la voz de un vecino, porque yo estaba tan tranquilo ensayando con la guitarra, pensando que ya dormía.

Estas fugas las intenta, especialmente, cuando no están mis padres en casa. Por ello es recomendable echar la llave en estos casos. Cuando hago esto, a veces se queda en la puerta, sentada en su silla de ruedas, con la mano puesta en el mango de la puerta. Se suele cansar en media hora o así. Entonces te llama para que la acompañes a dormir, ya rendida por el sueño.

Esta vez no le hice bso con la guitarra pero, como dije en alguna entrada anterior, parece que le ayuda a relajarse. En fin. La 1 am y ya se durmió hace casi un par de horas. Yo terminando de escribir un artículo en otro lugar.

Buenas nochessss 🙂

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