Lo primero que haré será presentarme a mi brevemente, y sobre todo a la persona por la cual ha dado inicio este blog.

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con Sara

Mi nombre es David, de profesión psicólogo, y aficionado a un puñado de cosas nada originales como deporte, escribir, leer, tocar la guitarra, o pensar (a veces demasiado), y otras más peculiares que no vienen al caso.

Ella es Sara, un par de años más joven que yo. Sara oficialmente no tiene profesión, aunque hace muchas cosas. Sí, definitivamente, podríamos decir que Sara es profesional de la escucha ininterrumpida de Abba o Dirty Dancing,  graduada en repetir hasta la saciedad comentarios que le resultan graciosos,  con máster en acariciar perros y bebés, y una tesis doctoral en revolcarse en la playa tragando agua. Además, combina todos estos títulos y ocupaciones con la revisión de puertas, comprobación de orden de los objetos en casa, o supervisión de que todo el mundo tenga puestas sus zapatillas. Sara, en definitiva, se dedica a muchas cosas.

Sara parecía una niña completamente “normal” (ese término que tan poco nos gusta a los psicólogos), hasta que nuestra madre reparó en lo que fue una crisis epiléptica, cuando aún era bebé. En ese momento fue ingresada en el hospital. Sin embargo, se dieron cuenta de que la epilepsia no era lo único que le ocurría. Efectivamente, padecía una discapacidad intelectual. Y muy severa. A lo que se añadió su discapacidad a nivel motor. Mientras estaba aún ingresada, recuerdo que pasábamos con la furgoneta por la carretera del hospital, y todos los hermanos gritábamos al pasar saludándola “Adiós Saraaa”. Para entonces ya tenía 4 hermanos que harían de ella una ídola, le dedicarían canciones varias, apodos, y la mimarían como nadie. A mis padres en aquella época les ayudó mucho sus creencias y grupo religioso. A nosotros supongo que la perspectiva que nos dieron: aunque estuviera “malita”, no era algo por lo que avergonzarse, ni algo que temer. Al contrario. Creo que nos ayudó a interiorizar, desde muy temprano, la parte positiva de las dificultades.

Siguiendo con ella, 27 años después, esas crisis no han cesado, ni siquiera con fármacos (aún hay algunos días en los que puede llegar a tener varias crisis seguidas). Físicamente ha engordado muchísimo en zonas localizadas. Y mentalmente, tampoco está en su mejor momento, ni en cuanto a rendimiento cognitivo, ni emocionalmente. Sufre bastantes cambios en su estado de ánimo, y es en muchos momentos agresiva. Por contra, cuando está de buenas sigue siendo muy dulce, cariñosa y con ganas de bromear.

De momento me limitaré a esta breve presentación. Ya iré ahondando en diferentes temas.

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